miércoles, 28 de febrero de 2018

Un periódico es, pues, todo


Un tema que merece especial atención a la hora de expresar estas conclusiones es el del diferente concepto de la actividad periodística en la época estudiada con relación a nuestro tiempo. Sarmiento en dos extensos artículos de El Zonda expresa su pensamiento sobre lo que es un periódico:
“¿Qué es, pues un periódico? Una mezquina hoja de papel, llena de retazos, obra sin capítulos, sin prólogo, atestada de bagatelas del momento. Se vende una casa. –Se compra una criada. –Se alquila un piano. […]
¿Qué es pues un periódico? Examinadlo mejor. –Qué mas contiene? –Noticias de países desconocidos, lejanos, cuyos sucesos no pueden interesarnos […] Una batalla en España. –La cuestión Holando Belga. –Preparativos de la Rusia. […]
¿Qué es pues un periódico? ¿Qué más contiene? Trozos de literatura, retazos de novelas. –Cuentos a veces divertidos, a veces insípidos y monótonos. […]
Un periódico es pues todo, el Gobierno, la Administración, el pueblo, el comercio, la junta, el bloqueo, la Patria, la ciencia, la Europa, el Asia, el mundo entero, todo. Un periódico es el hombre, el ciudadano, la civilización, el cielo, la tierra, lo pasado, lo presente, los crímenes, las grandes acciones, la buena o la mala administración, las necesidades del individuo, la misión del Gobierno, la historia contemporánea, la historia de todos los tiempos, el siglo presente, la humanidad en general, la medida de la civilización de un pueblo […]
Solo  el crimen ama las tinieblas, porque la luz lo hace ver en toda su deformidad: los virtuosos buscan los medios de aniquilar las tinieblas porque ganan en ser conocidos, porque en fin la virtud triunfa: solo los enemigos de la civilización y de las luces detestan las publicaciones periódicas porque en ellas ven las luces que no tienen y que quisieran que otros no tengan[1]. […]
En un pueblo que siempre ha carecido de ellos […] que necesita formarse en costumbres nuevas […] en un país que ha sido educado para otros fines que los que hoy trata de alcanzar: en un país lejano de las costas para comunicar inmediatamente con el pensamiento europeo, en un país naciente, un periódico debe abrazarlo todo, y ocuparse de todo[2].”
¿Hay un optimismo excesivo en el autor sobre el papel que juega el periódico en la sociedad? Ciertamente, pero ello no obsta reconocer la importancia que tuvo. El periódico era principalmente un espacio literario o de teoría política. La “noticia” como centro del periódico y la función “informativa” como preeminente no existen en la época que nos ocupa. No hay prácticamente tensión entre la parte referencial del periódico o registro de los acontecimientos, y el objetivo pragmático, la primera es habitualmente poco menos que nula.



[1] “Periódicos”, en: El Zonda, San Juan, 10 de agosto, 1839, n. 4, p. 3, col. 2-3, p. 4, col. 1-2.
[2] “Periódicos”, en: El Zonda, San Juan, 17 de agosto, 1839, n. 5, p. 4, col. 2-3, p. 5, col. 1-2.

jueves, 15 de febrero de 2018

De Batallas y Victorias: Parte de Chacabuco

Hace 201 años por primera vez un papel impreso sorprendía la mirada de los mendocinos.
El Ejército Libertador había logrado la Victoria en Chacabuco. El gobernador interino Toribio de Luzuriaga mandó publicar el parte anunciando la victoria.
Compartimos este artículo publicado hace años en el Diario Uno de Mendoza

martes, 30 de enero de 2018

¿Negocio editorial?


El costo de las publicaciones no era muy elevado, pero la vida era sumamente austera y los periódicos no siempre se vendían. El Zonda a partir del tercer número puso debajo del nombre la inscripción “o no leer El Zonda o comprarlo” dado que había gente que iba a leerlo a la imprenta pero no lo compraba. En cuanto a las estrategias de recuperación de las inversiones, muchos insertaban avisos gratuitamente o a módico precio, con el fin de acrecentar la clientela, la mayoría tenían suscriptores lo que les daba oxígeno para poder afrontar las exigencias de la edición. La comercialización, era en algunos casos exclusivamente directa y entonces los periódicos se vendían en la imprenta. En otros casos combinaba esta con la indirecta estableciendo uno o dos puestos de venta, que eran generalmente en las boticas o almacenes.
Los periodistas de finales del siglo XIX denunciaron la omnipresencia del dinero en las redacciones, afirma Ruth Rodríguez, la ausencia de rigor informativo en los periódicos, la progresiva vulgarización de los contenidos y el deseo de las publicaciones de divertir y entretener a los lectores en lugar de informarles. Los filósofos y los sociólogos franceses tampoco se mantuvieron al margen de esta visión crítica de la prensa, y consagraron sus estudios a la influencia negativa de las publicaciones en la sociedad. Consciente del difícil momento que vivían las publicaciones francesas, Henry Berenguer confeccionó para la Revue Bleue[1] una serie de ocho artículos en los que preguntaba a políticos, escritores y periodistas su opinión sobre el periodismo y les invitaba a proponer ideas para mejorar su situación. Estas investigaciones llevaron a Berenguer a comprobar que existían en Francia dos tipos de publicaciones: un primer tipo en el que estaba presente la voluntad de instruir, informar, aconsejar, difundir la cultura y luchar contra los bajos instintos. Y un segundo tipo en el que estaban presentes la pornografía, las noticias falsas, la calumnia, la difamación y el chantaje. De estas dos formas de entender el periodismo la segunda parecía la más verdadera a finales del siglo XIX, debido a que muchas publicaciones habían eliminado su papel de educación social y entre las causas que habían provocado esta degradación de la prensa estaba el dinero.  Esta opinión de Berenguer fue compartida por periodistas como Jean Jaurès, colaborador de la Lanterne, Georges Clemenceau, de L’Aurore, Maurice Barrès, del Journal o Maurice Talmeyr, cronista judicial de Le Figaro, quienes no dudaron de culpar al dinero como el mal de la época y considerar a los periódicos como las víctimas de este agente corruptor[2]. Por el contrario, nuestra humilde labor periodística de la primera mitad del siglo XIX estaba absolutamente al margen de ese “agente corruptor”. Los periódicos cuyanos, más bien, sólo trataban de sobrevivir sorteando las penurias económicas y la técnica rudimentaria.


[1] Sus artículos aparecieron en la Revue Bleue del 4 de diciembre de 1897 al 22 de enero de 1898.
[2] Rodríguez, Ruth, “Maupassant y la prensa francesa de la segunda mitad del siglo XIX”, en: Trípodos, número 19, Barcelona, 2006, p. 151-152.

martes, 9 de enero de 2018

Otros disparos de tinta... en verso


Juan Gualberto Godoy con El corazero, hacía el contrapunto unitario al El Torito de los Muchachos. A este le dedica una extensa composición hexasílaba en tono amenazante y zumbón
“Hecha ese Toro Temas
Que llaman de los muchachos
Lo enlazaré de los cachos
Brindando al general Paz.
(…)
Dis que ese Toro es bravazo;
Pero que me importa a mí,
Si aunque sea como ají
Yo le he de meter el lazo.
Mirale la marca
Vele la señal
Y apuesto a que es manso
Pues es federal.
Solo a los muchachos
Podrá meter miedo
Pero se hará ñato
Si ve a un corazero”[1].
           
Justamente en el número anterior el Torito de los muchachos había publicado
“Muchachas, qué tienen
Estos unitarios
Que a más de cobardes
Son tan sanguinarios.

Es preciso darles
Su buen merecido
Por los muchos males
Que nos han traído.

No veis que en el día
Aún venganza gritan,
Y al ver que no mandan
Braman y se irritan”[2].


[1] “Al Toro”, en: El Corazero, Mendoza, 23 de octubre 1830, nº 2.
[2] El Torito de los Muchachos, 1830, Buenos Aires, Instituto Bibliográfico “Antonio Zinny”, 1978.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Disparos de tinta

Decíamos al terminar de recorrer las páginas de los periódicos mendocinos que lo primero que notamos es la actualidad de las diatribas que se intercambian los unos con los otros. Pero al mismo tiempo, y por contraste, que podíamos ver la erudición, la altura poética y prosificadora de aquellos contendientes, su familiaridad con las fuentes clásicas, su lustre helénico y romano, que nos sitúan en una distancia remota del periodismo actual.


a la Jefatura de "Policía" por falta de limpieza
Alegoría publicada en el n. 2 del Termómetro del Día. La nota agrede

En el n. 4 se le permite el derecho
a réplica. La contestación guarda la misma forma alegórica


Aunque el periodista se reserva el derecho del remate acudiendo al Poeta antiguo: Marcial


lunes, 20 de noviembre de 2017

¿Diseño o no diseño?

¿Con aquellas sencillas imprentas era posible innovar en el Diseño Editorial?  Muy poco. Sin embargo la creatividad humana es casi ilimitada



Los periódicos actuales tienen un estudiado diseño de titulares,
copetes, colores, e incluso la ubicación de la noticia según su importancia
o decisión de la política editorial del Medio o Multimedio.
El Termómetro del Día, primer periódico Cuyano, nacido en Mendoza
en 1820. No había titulares, no había colores, ¡no alcanzaban las letras!
la única ilustración posible... era el Escudo de la Provincia


martes, 31 de octubre de 2017

Periodismo en Cuyo: un inicio lento y difícil

Los primeros tiempos del periodismo cuyano fueron difíciles. No había suficientes "letras" con las cuales "alimentar" a la imprenta por eso los periódicos no podían tener más de 4 páginas.
Como si hoy dijéramos una hoja tamaño A3 doblada por la mitad.


martes, 10 de octubre de 2017

Recuperación patrimonial periodístico de Cuyo

Un gran tesoro patrimonial tenemos en San Rafael Mendoza: nuestros primeros periódicos Cuyanos.

Compartimos con ustedes el resultado de años de labor que llevaron a la recuperación de un patrimonio cultural que teníamos perdido: nuestros primeros periódicos con sus debates, sus opiniones, sus diferencias ideológicas, sus cosmovisiones en pugna y sus disparos de tinta.